jueves, 3 de mayo de 2012

REQUIEM POR UN SUEÑO


 
Su madre Sara, una viuda de mediana edad que vive sola en un edificio con vecinas de su edad quienes viven de su pensión jubilar. Habita sola su departamento cuya única compañía es el televisor desarrollando una obsesión por los infomerciales de autoayuda, programas que venden soluciones fáciles para obtener una vida exitosa, su compulsión a la tv hacen que pague siempre por recuperarla después de que su único hijo Harry -un joven tierno pero desorientado- la empeña para obtener dinero para su vicio (la heroína), un día de forma inesperada recibe una llamada de la televisora invitándola a participar como público en un programa de alta audiencia, Sara recibe la noticia con suma alegría y es la envidia de sus amigas, consiguiendo con esto, la atención y respeto de parte de ellas y experimentando una sensación de valía, se traza la meta de adelgazar para usar su mejor vestido, así decide asistir a un médico que le receta pastillas para controlar su peso, sin pensarlo Sara se  abandona al mundo pernicioso de anfetaminas, alucinaciones, y descontrol. Tranquilizándose a sí misma con el pensamiento de que todo va a salir bien. Pasa por todos estos problemas hasta que cansada de esperar se dirige al canal para preguntar cuando debe presentarse allí bajo un latente estado de alteración es llevada a un hospital donde después de la pobre atención que recibe es persuadida a ir a un centro siquiátrico en el cual le administran terapia de electroshock.
 
 
Harry es un joven descarriado y ambicioso que consume casualmente drogas, junto a su novia Marion sueña con abrir una tienda de diseños, para vender el arte que ella elabora, y tener una fuente digna de trabajo. Harto de la pobreza que vive en su mundo, planea con su amigo Tyrone una forma accesible para su entorno de enriquecerse para salir de su gris realidad de pobreza y drogadicción: comprar droga para venderla; las ganancias son altas y ellos se convencen que esa nueva forma de ganarse la vida los conducirá al éxito, Harry sueña que ve a su novia en un vestido - similar al que desea la madre de éste lucir en el programa de tv –  en un muelle aguardando por él, con una afable sonrisa bajo la calidez de un día soleado.  Pero con la llegada del otoño empiezan los problemas Tyron su mejor amigo y socio cae preso y el dinero que juntaron sirve para pagar la fianza, la adicción a la heroína muestra su rudeza y su voluntad para salir adelante sucumbe bajo la necesidad de evitar los desagradables síntomas de la abstinencia.
 Y en ese estado Marion despedaza sus bocetos de diseños, Harry y Tyron agotan en las calles las posibilidades de abastecerse con el químico.

En este escenario el invierno arremete con fuerza y vence toda voluntad. Harry ha viajado en busca de drogas creyendo aún que ellas no son sólo su ruina sino su salvación, pero la infección en su brazo izquierdo en el que se inyecta, se convierte en gangrena y ya en un hospital lejos de recibir atención médica es denunciado a las autoridades y cae preso junto a Tyron; mientras Marion víctima de su adicción vende su cuerpo a cambio de heroína.  La escena final muestra el trágico desenlace de los protagonistas que se precipitan a la destrucción: Tyron encarcelado y sufriendo de los padecimientos de la abstinencia, Harry indefenso ante la amputación de su brazo gangrenado y Marion despojada de toda dignidad se esclaviza sexualmente. Todos en sus camas reposan asombrados allí asumen su absoluta vulnerabilidad sintetizada en la posición fetal que ocupan.